viernes, 7 de diciembre de 2007

Hoy me han leído la mano

Hoy me han leído la mano.
Resulta que soy de lo más interesante: tengo una doble vida (¿?), amores súper-desgraciados, que esto ya lo sabía yo, y otros que parece que van mejor, sin menoscabo de que puedan aparecer otros, quién sabe... Soy inteligente, pero nada cerebral, o sea que mis emociones mandan. (En este punto recomiendo “La inteligencia fracasada” de J.A. Marina, regalo de un amigo-admirador, al que mandé un poco a la porra como podéis comprender. Lo definitivo fue cuando me recomendó una clínica especializada en anorexia, esto ya tuvo poco remedio....)

Bueno, y como mis líneas de la mano se marcan mucho, pues soy de lo más intensa para todo y de vida sexual no ando mal porque tengo un ladito de la palma de la mano blandito, y esto siempre es buena señal.

Me lo tomo todo como un cumplido como comprenderéis, y además misteriosamente, la cosa se adapta bastante a mí, porque todo el mundo sabe lo fascinantísima que soy.... Si lo pienso lo de la doble vida es cierto.... Una vida es la gran mentira en que nos movemos todos los días, y nos llevamos el Goya a la mejor actriz, o actor claro, sin parar; otra es la de tu corazón, la que te permite sobrevivir.

En aras de la primera vida, nadie conoce a nadie, ya hasta te permite esconderte de aquellos que te han conocido bien. Protegiéndote, puedes convivir con quien odias, con quien desprecias o con quien amas y jamás nada de esto será sospechado. Aprender a controlar los hilos de esa vida, y encontrar la diversión de la estrategia, te convertirá en alguien duro e implacable, pero muy eficaz. Si te adaptas a esta realidad, lo cual requiere algunas aptitudes no comunes, pronto empezarás a obtener beneficio, pero debes dejar de lado cualquier atisbo de debilidad y compasión. ¿Recordáis “Las amistades peligrosas”? Aprovechar la mierda que se nos impone en nuestro propio beneficio es divertido y satisfactorio, pero seguramente te convertirá en un monstruo.

Es gracias a la otra vida que uno resiste a la tentación de “divertirse” en la primera. Gracias a Dios tengo conmigo a mis hijos, que con la transparencia de su corazón me sujetan fuertemente dentro de su mundo nítido de luz y risas.
Y gracias a Dios quiere quedarse conmigo el amor de mi vida, el de la sonrisa y el abrazo, el que me ha enseñado que el amor que buscaba existe. Me dijo “toma mi mano, no te soltaré” .
Y no lo ha hecho.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Funeral

Poco se puede decir después del día de ayer.
Cualquier discusión de índole política parece absurda en este momento.
Ayer y hoy no hay abrazos que enjuaguen tanta lágrima, el dolor de la pérdida y la agonía. La angustia del vacío, y la desolación de la rabia.

Soledad.
Y la espera...

Pero mañana... Mañana será otro día.
Culpables y responsables andarán juntos. Los cobardes y los héroes se verán las caras.

Decidid dónde queréis estar, al lado de quién caminaréis, bajo qué bandera os protegeréis.
Nadie escapa del tribunal, el día del Juicio siempre llega.

martes, 27 de noviembre de 2007

Me salen granos

Me salen granos.

Debe ser de la mala leche que no soy capaz de metabolizar.
Como una tiene que estar siempre encantadora y disponible.... sí, sí disponible aunque suene fatal. Disponible como profesional aunque te traten como de segunda clase por el hecho de no tener colita Como no tienes colita pues es obligación la absoluta disponibilidad para cualquier tema logístico-familiar que surja; además más te vale ser cariñosa y complaciente con tu pareja aunque tengas ganas de salir corriendo porque estás de los pelos y ya no puedes más. si no, te merecerás lo que te pase. Luego te llama tu mami porque eres la peor hija del mundo, que no llamas nunca y te practica el tercer grado en el peor momento. La consecuencia es que acaba con la certeza de que estás depre y se lo cuenta a tu padre que se pone al teléfono y te da ánimos y recomendaciones.... Y entonces, justo en el momento en que caes en la tentación de dejarte llevar por la regresión a la infancia aparece tras la mampara tu jefe, que por supuesto te ha estado observando el tiempo suficiente como para comprobar que era una llamada personal, y te lo demuestra sonriéndote de medio lado con dos toquecitos en el hombro de “te acabo de pillar, listilla” ...

Decidme si no es para chillar.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Pensareis que ya me he hartado del mi blog... Nada de eso, es que no tengo tiempo para nada.

Las desgracias nunca vienen solas, así que mi tiempo se desvanece entre las visitas a urgencias debido a los virus infantiles de la época, búsqueda e integración de la nueva interna, una carga de trabajo espectacular, visitas a abogados y lucha contra la obligatoria plaga de piojos otoñal.

Al mismo tiempo empiezo a laborar las cartas de los reyes y revisando el presupuesto, cruzo los dedos ante la llegada de un nuevo jefe yogurín y paso hambre para asegurarme que aterrizo a las fiestas más familiares del años en perfecto estado de revista.

¡Ah! Negocio con mi ex para mantener el buen rollo, y me defiendo del ex de mi amiga que me tiene mucha manía y se inventa historias morbosas donde salgo muy mal parada.

Pero si lo pienso bien, prefiero esto que no saber qué hacer.
¡¡Todo menos el aburrimiento!!

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Cansancio

No estoy inspirada.
Y no me apetece mucho hablar. Estoy tan cansada....
Me sorprendo a mi misma pudiendo con todo. Resolviendo dificultades sin parar.. ¿qué más podría pasar hoy...? Cualquier cosa, y entonces pronuncio mi frase preferida en estos tiempos:
” Dios proveerá”.
Funciona.

No soy justa. Y además soy una desagradecida.
No podría enfrentarme a todo sin él. El alma más perfecta y adorable que he conocido.
Tan generoso que pedir no es pedir, tan afectuoso que soy una adicta.
Defiendo mi independencia, pero mi libertad me empuja a su lado.
“Mañana quiero verte”
Y mañana es el horizonte que me atrevo a otear, mientras el futuro se hace presente.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Necesitamos ayuda

Ayer no escribí nada en mi blog.
Es que estoy agotada... La chica que tengo contratada como interna se va y tras los primeros momentos de emotividad, porque nos llevamos bien y todos le tenemos cariño, de golpe, la tragedia: “ Necesito urgentemente encontrar a alguien.... ¡¡Dios mío, otra vez no!!”
He salido a la búsqueda desesperada de agencia o similar que me proporcionara la posibilidad de una entrevista. Los métodos habituales del boca a boca, parroquias y demás, ya no sirven. Ya nadie conoce a nadie que haya estado más de un año en casa alguna y las referencias brillan por su ausencia. Además, sacerdotes, monjas y ONGs se han convertido en elementos subversivos para la estabilidad familiar. Su primordial interés es colocar a las chicas como sea aunque se observe a primera vista su inadecuación para el puesto. La verdad, no sé que creen que van a conseguir con eso, las pobres chicas acabarán de nuevo en paro y el perjuicio en el hogar que las contrató puede ser terrible. A veces, irreversible. No olvidemos que generalmente deben cuidar en nuestra ausencia a niños y bebés, e incluso ancianos.

No se puede asegurar el bien de nadie con una mala gestión. Y si bien es cierto que las personas más desfavorecidas precisan de ayuda y ésta debe serles proporcionada, no vale todo, y que alguien lleve dos días en España y llegue de ultramar no le convierte necesariamente en un buen candidato para nada. Así como también creo que enviar a una persona sola en lugar extraño, a casa del primero que pasa por ahí pidiendo servicio doméstico es una gran responsabilidad. Las organizaciones de buen nombre a las que se acude para este y otros menesteres deberían preocuparse de la calidad de su gestión. Todos, ellas y nosotros, acudimos a ellas porque creemos que podemos confiar en su labor. Por el bien de las chicas y de las familias, que aunque estableciendo una relación laboral con ellas, a la postre las acogemos en nuestra casa, deberían comportarse con mayor seriedad.

Si no, tanto da encontrarlas en el “Segunda mano”.

martes, 6 de noviembre de 2007

Lo que dice un pantalón

No puedo evitar mirar el bajo de los pantalones de los hombres.
Me da mucha información de su personalidad, al margen de si lleva limpios los zapatos, que también.

Diré que no puedo soportar que prefieran que les arreglen en casa los bajos de los pantalones para ahorrarse tres euros, teniendo en cuenta lo mal que quedan generalmente, que se nota un montón. Para mi es definitivo. Supone que fue a comprarse el traje o lo que sea con el ojo puesto en la etiqueta, pero no para ver la composición de la tela precisamente. No nos extrañará que el susodicho esté horroroso con el dichoso traje. En fin, no es un asunto que proporcione mucha seguridad, la verdad. Además, las puntadas visibles denotan extrañas relaciones de dependencia materna no superadas, que si investigas te son confirmadas con una sonrisa de oreja a oreja. Hasta los casados les llevan los pantalones a su madre, aprovechando la paella del domingo....No me digais que no es para salir corriendo.

El largo de los pantalones es otro tema a tener en cuenta seriamente, porque cuando un hombre va con traje en plan “operación nécora”, o sea como para ir de pesca, y tan fresco, es que tiene una vanidad a prueba de bomba. Si lo comprobáis, os mirarán por encima del hombro al cruzarse con vosotras, por supuesto demostrando que no les gustáis nada. Cuanto más cortos, más rumbosos se pasean por el pasillo. Yo no me lo explico. No hay que dejarse llevar por una primera impresión, desde luego, pero se podrá comprobar que cuando uno de ellos lleva un pantalón que le queda corto, los lleva todos.

El efecto es casi tan demoledor como si se quedaran en calzoncillos y calcetines. Otro conocido horror, que ellos obviamente desconocen. La vanidad, que ataca de nuevo. Hay que querer mucho a un hombre para superarlo. Aconsejaría que ninguna mujer se lanzara a una relación estable sin haber realizado las oportunas comprobaciones, ésta (la de los calcetines) y algunas otras que comentaremos más adelante. Supongo que ahora estos temas se superan en las primeras citas, no como fue mi caso, pero por si acaso, hay que tenerlo en cuenta para evitar males mayores. Porque sobretodo, el momento de ver a un hombre de esa guisa no es el más adecuado para desenamorarse de él, os lo aseguro.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Resistir para ganar

Estoy nerviosa. No sé por qué.
Tengo esa desagradable sensación de ansiedad en el estómago que te obliga a estar alerta. Todavía no sé lo que es, pero percibo que algo ronda a mi alrededor.

Quizá sólo sean rumores u opiniones, filias o fobias y nada concreto, pero no estoy tranquila. Percibo la adrenalina de los demás a kilómetros.
La mirada que es capaz de describir una situación. Y la risa forzada que es un insulto.

No me gusta la calma, siempre precede a la tempestad.

He aprendido a utilizar estas sensaciones para prevenir el conflicto.
Me repliego y observo para comprobar si se materializan mis sensaciones. También he aprendido que en general, si percibes tensión en aquellos que forman parte de tus competidores, tenga la competencia la forma que tenga, es que aún mantienes alguna posición de ventaja. Si no fuese así, estarían felices como lombrices.

Un adversario condicionado emocionalmente es un enemigo débil. Así, sólo hay que dejar que se manifieste. La proactividad en estos casos no es aconsejable.

Mantén la honestidad, pero adecua el entorno para facilitar sus errores
Observa y resiste para ganar.

Sólo se obtiene la victoria si se posee la voluntad de vencer, la capacidad y la posibilidad de actuar.

Y siempre es necesario esperar el momento adecuado.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Voy a salir el sábado.

El asunto tiene la entidad suficiente como para convertirse en título de mis pensamientos de hoy, cosa que no debería dejar de preocuparme. Pero en realidad, lo que pasa es que no sé que ponerme, como todas. Al final elegiré el conveniente negro con un toque de pretendida, aunque no sé si conseguida, sofisticación.

Aún no os lo he comentado, pero es que resulta que me he enterado que soy muy sofisticada. Por lo visto es opinión general y yo sin enterarme hasta ahora. No sé en que radica esta unidad en la corriente de opinión, pero estoy encantada. Lo que tengo claro, y pienso seguir manteniéndo en secreto (no para vosotros, claro) es que nadie sospecha que detrás de todo hay un verdadero esfuerzo de voluntad en la búsqueda de la sana frivolidad que te permite relativizar las otras desgracias. Necesito mantener y desarrollar la mirada lúdica de la realidad. Y mimarme.
Al contrario que mucha gente (amebas y demás), considero sinceramente que no excluye responsabilidades ciertas y voluntarias, el mantenimiento de los principios, el amor a los hijos, la entrega a la pareja ni el cumplimiento profesional...
Ejemplo, hoy he ido a trabajar vestida como sigue: Vestido de Valentino Red, chaqueta V&L, botas Fluxá y chaquetón Lottuse. ¿Quiere esto decir que soy una pija frívola impenitente que no sé qué me creo? Probablemente sí, pero os aseguro que es agotador. Es que hay que estar a todo, y además comer poco...

Terrible, pero también os aseguro que hoy prefiero esto a continuar interiorizando la realidad que nos rodea con su hipocresía, inestabilidad y peligro, sea en forma de sentencias judiciales o de opiniones.

Así que luego iré a decirle a la vendedora del Corte Inglés de Castellana que me convenció para que probara el perfume de Narciso Rodríguez lo super-encantada que estoy con el pedacito de glamour que me ha proporcionada seguir su consejo.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Misión y Visión, o ¡qué malos son los excesos!

Tengo una compi del trabajo que me da sabios consejos. Es muy clarividente y siempre me sorprende por su agudeza y espabilamiento natural. Su último consejo ha sido que tenía que aprender a tener una relación donde yo asuma que me quieren más a mi que al revés y sea tratada como una reina forever. En resumen, diagnostica que a la larga eso es más satisfactorio y productivo y además, por lo que parece se sufre menos y se vive muy tranquila y feliz . Esto transgrede gravemente los principios de mi concepto sobre las relaciones amorosas, y es que inmediatamente pienso es que eso no sería amor por mi parte. Ella insiste en que “¡que sí, que sí!”, que lo piense. Además me comenta que su relación es así. Pero yo veo que ella está coladita por su marido, o sea que....

A mi lo que me pasa es que soy tendente a la implicación excesiva en todo lo que hago. O sea que si me enamoro, es a lo bestia y me pongo el mundo por montera y si me desenamoro, pues también. Esto es muy cinematográfico ciertamente, y todos podemos imaginar los altos niveles de riesgo cierto para mi que pueden producirse. Menos mal que por lo menos no soy muy enamoradiza al fin y al cabo.... Aunque todo tiene sus ventajas, porque como dice mi amigo Rodolfo, “hija mía, ¡ hay qué ver lo que sufres y lo bien que te lo pasas!”. Y es verdad.

Si lo pienso, veo que en el trabajo es igual. También en relación a los riesgos. Por lo visto el exceso (exceso, a definir) de implicación es fatal para las ambiciones laborales de la gente. No hay cosa peor que querer hacer las cosas de la mejor manera. No es una frase baladí. “La búsqueda de la Excelencia” ha acabado con carreras de lo más prometedoras. Dicen que lo mejor es enemigo de lo bueno, pero esto es simplificar y además, es una frase que utilizan siempre los mediocres. Creo que lo que hay que hacer es ajustar los objetivos a la realidad, lo que no implica perder de vista la misión que hay que cumplir, si es que se conoce, claro.

Misión y visión. Como veis he recibido formación en managemet. Sólo me sirve para no poder acomodarme en la felicidad de la ignorancia y enfadarme un montón, además.
Iniciativas, aportaciones, simples ideas se pierden sin ser ni siquiera aparentemente escuchadas, porque ¡cómo vamos a ser demasiado creativos, o demasiado consistentes, o demasiado lógicos...! ¡O demasiado implicados!! Genera conflicto con el entorno y cansa mucho.

Intuyo que últimamente empecé a tener problemas cuando dije (¡cómo se me ocurre!): “deberíamos realizar esfuerzo interno de creatividad y análisis para asegurar el consenso departamental en cuanto a objetivo, orientación y estrategia, y así obtener la justificación previa de nuestras futuras iniciativas. Así consolidaríamos nuestra ventaja y nos permitiría avanzar con mayor comodidad”

Y es que es un nivel de agresividad inadmisible, además de que no se entiende nada.

martes, 30 de octubre de 2007

La mujer-ameba

Es absolutamente crítico tener en cuenta a estas alturas de la vida si se desea asegurar un mínimo de equilibrio mental, que en el caso de ser mujer y haber nacido en la década de los 60’s del siglo pasado, una ha vivido envuelta en un océano de mentiras políticamente correctas.

Causa y efecto. El efecto era el objetivo que nos empujaba a no traicionar las causas, y así, comportarnos según los parámetros dominantes al asegurarnos un futuro feliz.
Pura clase media, supongo.

La inteligencia emocional, los hombres-amigos/compañeros, la disminución del machismo social, la competencia leal y que el tiempo recompensa el esfuerzo. Todo falso.

Si no se hace este pequeño esfuerzo de análisis, no está de más darse directamente al Prozac, o al Diazepan . La búsqueda de las razones por las cuales la lógica aprendida jamás ha funcionado ni funcionará, resulta agotadora. A mi no me compensa, la verdad.

Bueno, no me compensa ahora porque más bien me aburre. Es que ya he descubierto lo que pasa. No tiene emoción. Las culpables somos las mujeres. Lo tengo claro.
Manifestaré mi argumento, esperando no herir ninguna sensibilidad: existe un tipo de mujer, típicamente española creo, que llegada determinada edad y situación personal, de repente enloquece. No es una locura visible o revolucionaria. Al revés, es silenciosa y aparentemente dócil y conveniente. La locura tiene varias manifestaciones, pero la más singular e inexplicable es aquella que provoca el olvido absoluto de las inclinaciones, gustos, aficiones y objetivos profesionales que han guiado su vida y sus decisiones hasta el momento, así como casi cualquier atisbo de coquetería. Al abandono físico más o menos palpable e innecesario, añaden un absoluto desprecio por la inversión en su intelecto y formación que sus familias y el Estado han realizado durante años. Ahora su principal actividad es perseguir a sus niños por el jardín de la comunidad de vecinos con un bocadillo de paté, o mejor de jamón cocido que es más sano, y explicarse mutuamente unas a otras en horario laboral, porque para eso existe la reducción de jornada, como hacen los purés para sus niños en la termomix. Por supuesto, se la llevan (la termomix) en vacaciones a todas partes. Es que no son capaces de dar potitos a sus bebés, es un horror y de ser muy mala madre. No te digo llevarlos con meses a la guardería, eso casi es criminal. Mejor dejarlo con la suegra (también se la llevan de vacaciones). No puedo evitar sospechar que lo que pasa es que es más barato, porque hay suegras y suegras. Mi ex suegra, casi le arranca a mi primer hijo el vendaje del cordón umbilical a tirones. No me daba ninguna garantía, aunque no me separé por eso.

Tengo termomix y comparto la potenciación de las medidas de conciliación trabajo y hogar. Son totalmente necesarias. Y admiro a las madres y esposas que sacrifican sus intereses cuando es preciso por el bien y el bienestar de sus familias. Pero esto requiere un esfuerzo de análisis y decisión adulta que no sé por qué, no percibo normalmente. Más bien intuyo conformismo cuando no desidia, en algunas de estas mujeres. O sea, que es más que discutible que hayan tomado decisión alguna.

En fin, prefiero pensar que es algún tipo raro de locura, el síndrome de la “mujer-ameba” lo llamo yo, para no hacernos legalmente responsables a las mujeres de nuestro propio desajuste en relación al medio profesional y social que nos rodea.
¿Cómo convencer a éste de que te mueves con las mismas expectativas y voluntades que un hombre, aunque seamos intrínsecamente distintos, si el 80% de las mujeres que los hombres conocen son del tipo ameba? Incluyendo las que tiene en casa. Imposible.

¿Soy una disidente? Creo que sí, mis iguales que como se ve no lo son tanto, no me aceptan. Y los hombres con los que hasta ahora he tenido una relación cordial, me aceptan mucho, pero también están empezando a cargarme.
El problema es mío, obvio.

Conclusión, hoy no caeré en el Diazepan por voluntad propia, pero no pienso claudicar. Tengo una hija.

En próximas entregas comentaré como las mujeres-ameba suelen evolucionar a medusas casi mitológicas si la ocasión lo aconseja y cómo son ellas al final las que siempre conservan a sus maridos.
¿Será que ir de listilla es poco rentable?

lunes, 29 de octubre de 2007

De fracaso y felicidad

Dicen que ahora, después de la primera entrada de mi blog, lo más duro será aceptar que nadie comente nada. No es para tanto... y la verdad es que no he tenido tiempo de ir comprobándolo a cada rato, pero acabo de ver que efectivamente no suscito interés mediático alguno.
De momento no me ha bajado la moral e insisto.

Hoy me pregunto, ¿puede una comer con alguien a quien quiso a morir y que le dejó tirada sin casi miramientos, mantener la dignidad y sobrevivir a la comida? He descubierto que es posible, y no sólo eso, es incluso probable descubrirse manteniendo una conversación agradable sin residuos de emotividad. Y sonreir a discreción. Y descubrir al otro sosteniendo la mirada que aún te resulta familiar y te permite comprobar de repente que no tienes deseo alguno de volver a aquellas andadas y así, encontrarse confortablemente instalada en la seguridad de una posición lejana y amigable.
Es un misterio. Convivir con el fracaso y las punzadas inesperadas de dolores pequeñitos es muy educativo. Permite conocer la esperanza del verdadero amor y reconocerlo cuando se acerca.
Y el fracaso, ayuda a disfrutar de las felicidades de los días maduros en los que sabes conformarte con miradas felices.

Que no es poco.

domingo, 28 de octubre de 2007

Nunca seré portada de Telva

Me siento fatal. Toda la vida trabajando para alcanzar la perfección y no me queda más remedio que reconocer mi estruendoso fracaso. Al menos he conseguido mantenerme por debajo de los 60 kilos, pero por lo demás.... Creía que estudiar Teleco en los 80 era un síntoma de futuro esperanzador, y creía que obedecer a papá me aseguraría un bienestar emocional razonable.
Pues nada de eso... al revés, esto es un desatre. He pasado a ser una joven promesa a convertirme en una vieja (¡qué horror!) gloria sin enterarme, y encima tengo que cargar cada día con el resultado de una ineficiente gestión de mis propias expectativas. Eso sí, la transformación se ha producido en el corto intervalo de seis años, periodo en que he tenido a mis tres hijos, los que gracias a Dios, aún me encuentran maravillosa y única. Por poco tiempo claro, pero al menos cuando llegue el momento en el que se empiecen a avergonzarse de mi y a caminar cinco metros por delante no sea que los relacionen conmigo, ya estaré acostumbrada a manejar decepciones. Además, los comprenderé perfectamente, creo.
El padre de las criaturas también me encuentra única, pero creo que no maravillosa... y yo, yendo sin parar al gimnasio...
Es agotador, porque luego encima de todo esto, tengo que hacerme la lista sin parar en el trabajo, no sea que sospechen que estoy bajando la guardia y ya no sólo vayan apareciendo jefes -hombres- treintañeros guapetones a mi alrededor de vez en cuando, sino que aparezcan a mogollón, cual avalancha. Cosa que espero suceda de un momento a otro... Total, estoy a punto de cumplir los cuarenta...
Pero ya me da igual, hijos míos... He pensado que este es el momento en que una mujer se convierte en un ente invisible para el resto de la sociedad, y seguramente será mi oportunidad.
Soy una rebelde y ahora tengo tiempo... pronto nadie me mirará y entonces no me juzgarán y seré libre por fin.
Lo único que me fastidia es no estar a la altura de la T de Telva. Me revienta no ser una madre de familia numerosa, con marido, risueña, glamourosa y exitosa en el trabajo... Pero bueno, ¡al menos aún no llego a los 60 Kilos!